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Testimonios 3 


Kim L. Oshawa, ON                                                                                   Todo empezó como cualquier otra conversación, estaba en el gimnasio trabajando en la prensa del hombro cuando un hombre me preguntó si podía ejercitarse conmigo; lo reconocí como un amigo con quien había ido a la escuela hacía 20 años, él se veía saludable y en buen estado. Estuvimos hablando sobre salud y suplementos alimenticios; yo profesé que cómo los encontraba muy malos, comía sin discriminación, me parecía difícil, si no imposible controlar mi manera de comer y seguía cayendo en los malos hábitos, lo había intentado pero siempre sentía como si estuviera forzándome. 

Después del entrenamiento, tuve la oportunidad de hablar con Tom en el sauna dónde él me dijo que había escrito un libro sobre nutrición y ayuno; le pregunté si podía leerlo y esa misma noche empecé. 

Algunos puntos acerca de la nutrición ya los conocía, pero las cosas que no sabía empezaron a ser cada vez más; las causas de las enfermedades y demás tópicos tenían sentido. Compré un extractor, hice jugo y empecé a comer menos, también dejé de beber mis cinco o seis cafés diarios; para mi sorpresa, fué más fácil de lo que pensé. 

Lo primero que noté fueron los efectos de haber retirado la cafeína. Durante las primeras dos semanas estuve letárgico, con una necesidad constante de dormir.  Lo segundo fue la pérdida de peso, estaba perdiendo media libra por día, pasaba el tiempo y me sentía fenomenal. Había ocasiones en las que  sentía increíbles oleadas de energía; sin embargo, no siempre me sentía como un millón de dólares, de vez en cuando me sentía mal y pensaba "esto no puede estar logrando nada bueno." Por suerte, perseveré hasta alcanzar los beneficios. 

Un momento culminante fué mi visita al doctor. Al examinar mi tensión arterial, el doctor echó una segunda mirada a las lecturas y me dijo, “No sé lo que estás haciendo, pero sea lo que sea, continúa.” 

Ya no me canso subiendo una escalera; en vez de eso las subo de a dos cada vez, de hecho, puedo ejercitarme durante 50 minutos en la escaladora. Perdí 20 lbs. de sobrepeso, ahora estoy igual a como estaba en la escuela secundaria. He dejado de beber café permanentemente.  (Mi esposa dice que ahora es más facil vivir conmigo), trato hacer jugo fresco y como muchas hortalizas y frutas frescas. 

No vivo la dieta perfectamente. Por ejemplo, una vez, tenía un tremendo impulso de comer pizza; en lugar de luchar conmigo mismo, me permití disfrutarlo sin la culpa. Para mi sorpresa, con sólo dos pedazos ya estaba satisfecho; normalmente habría comido seis o más.  Para terminar quiero decir que me alegro de haberme tomado el tempo para seguir este camino y aprecio la seguridad que Tom me dió, su perspicacia, conocimiento y compromiso

Brian C, Oshawa, ON, Can.                                                        Tengo 35 años. Durante años había pensado disciplinar mis hábitos alimenticios, en gran parte porque gané algunas libras y centímetros de más de una dieta fuerte lácteos. Cada vez que sentía hambre bebía algo de leche directo del envase. Para ilustrar un poco, estaba desempleado durante mis veinte y tantos y tenía una nevera en mi apartamento de una sola habitación.  Estaba tan a la mano que bebía sorbos de leche cada 45 minutos para liberarme de las punzadas del hambre; sin embargo, eso también me hizo más sediento.  ¡La leche hace eso! Empecé esta dieta de lácteos porque el doctor me lo recomendó para tratar una úlcera que desarrollé mientras manejaba un camión en Toronto. El remedio funcionó, pero aumenté de peso. Cualquiera intento que hacía para disciplinarme fallaba, no avanzaba en ninguna dirección y las comidas que comía no eran saludables.   

Sin embargo, en el verano del 92 me encontré a un amigo que me pidió que mirara un libro que él estaba escribiendo; como estoy especializado en periodismo terminé revisando el primer proyecto de Ayunando Hacia la Libertad.   

Durante el proceso, aprendí algunas cosas que puse en práctica. Por los primeros tres meses ayunaba con jugo por cuatro días de cada semana. En los siguientes dos meses reduje mis comidas a una por día y hasta el momento he continuado esta manera.  Algunos de los cambios que han tenido lugar, debido a mi cambio en la dieta, incluyen unas vías respiratorias descongestionadas gracias a la reducción de lácteos, pérdida de 28 libras de sobrepeso y 26 centímetros de cintura (ahora realmente disfruto mirarme al espejo), tengo un sentido real de logro en el ejercicio de la autodisciplina; ahora puedo hacer más de 600 lagartijas, 600 sentadillas y tres entrenamientos de veinte minutos (de aeróbicos) por día. De hecho, estoy más motivado a ejercitarme en los días en que ayuno con jugo que en los días que como comidas sólidas, ya que me invade una sensación de pesadez que se extiende a lo largo de todo el entrenamiento.   

En diciembre del 92 me sorprendió lo que aprendí sobre mis capacidades. Por dos días había caído una intensa nevada; ambos días hice mis lagartijas y sentadillas antes de sacar con una pala la nieve de la entrada de mi garaje y las de otras dos casas más del vecindario; después de la expedición con la pala volvía para hacer mis entrenamientos. Además, el segundo día, un sábado, me yo ofrecí a quitar la nieve del estacionamiento de la iglesia.  Después de nueve horas de cavar, me sorprendí cuando al otro día mis músculos no estaban adoloridos, es más, incluso dancé en mi iglesia y disfruté cada minuto. Mi pastor también se sorprendió ya que había bromeado en el servicio sobre aquellos que en la congregación podrían estar adoloridos por limpiar la nieve de sus entradas. El autor de este libro sugiere que si se falla en los hábitos alimenticios una y otra vez, es normal; afortunadamente esto me ayudó, también me animó a disfrutar de una comida por fuera de la dieta una vez por semana. No obstante, mi dieta ahora se compone en un 70 por ciento de frutas y verduras

Elaine H, Toronto.                                                                      Mi dieta era básicamente carnívora, compuesta principalmente por carnes fritas y a la parrilla; mi favorita era la carne grasosa alrededor del bistec, cuando estaba frita y crocante. Esta dieta me desencadenó un resfriado mensual, anemia, y varios problemas de salud considerados "normales" tales como una histerectomía a la edad de 24 años.  Afortunadamente, me encontré con Ron H. en 1978 que comenzó reduciendo mi ingesta de lácteos, el uso exagerado de la sal y el consumo de pan blanco, e insistió en que comiera más verduras. Al principio sólo podía tolerar un pedazo muy pequeño de pimiento verde o brócoli, con el tiempo los pedazos fueron haciéndose más grandes hasta el punto de lograr comer un pedazo entero; ahora, Ron tiene que pelear por su porción de verduras.  Uno de los hábitos más dañinos que tenía era siempre tener guardado un recipiente lleno de dulces. Cuando mi dieta mejoró, encontré que ya no necesitaba el estímulo del azúcar; junto con mi marido buscamos una dieta adecuada; experimentamos con la dieta Rotaria, la dieta de Pritikin y la Macrobiótica. Ninguna de estas dietas funcionó para nosotros. Luego leímos Fit for Life en 1988, yo me apegué estrictamente a los principios y consejos de este libro y en ocho meses perdí 40 libras. Los cambios gracias a la dieta me animaron a hacer un ayuno de agua de 12 días en las instalaciones de T.C Fry’s en Texas en 1989.  En el tercer día de ayuno, dejé de dormir durante cinco días y noches. Ésto era por que mi cuerpo estaba corrigiendo un accidente industrial que dañó mi columna diez años atrás; los especialistas me habían dicho que " no podría restaurarse la flexibilidad completa de mi espina", pero después de cinco días de ayuno podía doblar mi cintura. Desde que rompí ese ayuno he seguido una dieta higiénica vegetariana por los últimos cinco años. Luego sólo ayuné con agua por 13 días con Tom y levanté el ayuno sin ningún síntoma notable, lo que indica un alto nivel de salud.

Ron H. de Toronto. (Esposo de Elaine)                                          He trabajado en el campo de salud durante treinta años. En 1962, mientras los gérmenes crecían en el laboratorio en la Universidad de Ryerson, me cuestioné acerca de cómo estos gérmenes podían combinarse para atacarnos sin tener   medios de comunicación y ninguna movilidad. Sin embargo, si deseas trabajar en el campo de salud, o aceptas la teoría del germen ó trabajas en otra parte.  Me casé y empecé a construir un hogar; cinco años después, este matrimonio acabó en un terrible divorcio. Para adelantar, tomé cursos adicionales en la universidad; una de las opciones era sociología, allí fué la primera vez que escuché la palabra placebo, y cuando ellos me mostraron las expectativas de enfermedad según las diferentes culturas, vi claramente que los gérmenes no eran la causa; esto me demandó consultar a través de literatura relacionada con el tema. No había hecho muchos cambios en mi dieta hasta que encontré a Elaine; ésto no sólo me dio el ímpetu para vivir una vida más larga, sino también para vivirla a su capacidad máxima. Tenía 36 años cuando conocí a Elaine y le prometí 50 años, lo que significaba que yo tendría que vivir 86 años.  Ahora, habiendo visto a mi madre morirse a la edad de 85 en buena forma siguiendo una dieta normal, tenía mis ojos puestos en los 100, después decidiría que hacer al llegar a ese punto. Con esta mete en mi mente empecé a buscar la dieta que asegurara el mayor nivel de bienestar. Estuve en muchos callejones sin salida antes de encontrar la higiene natural.  Cuando descubrí el libro Fit for Life también perdí 40 libras en el mismo lapso de tiempo que Elaine.  Antes había intentado ayunar muchas veces pero aproximadamente al quinto día perdía el control y los rompía. Entonces decidí que no tenía otra opción excepto someterme a un ayuno de agua de 14 días. Mi mayor preocupación era que mi bícep izquierdo lucía como una bolsa de canicas. Del día tres al cinco el brazo me dolía insoportablemente, pero al sexto día mis músculos estaban tan lisos y fibrosos como debían.   

Desde los 14 años sufría de agudos problemas en mías vías respiratorias; detenía el dolor con aspirina y los sítomas con codeína, éstas drogas son tal vez lás únicas de las que he abusado aparte de la nicotina y la cafeína; ahora mientras ayuno no puedo ni pobrar las aspirinas, lo que indica que mis células están deshaciéndose de esos desechos químicos. Mi única preocupación de salud después de eso han sido unos pequeños granos que me salen en mi brazo y hombro izquierdo, lo que indica que las toxinas aún están intentando salir de este lado de mi cuerpo. Habiendo oído que teníamos un centro de ayuno en Canadá, emprendí un ayuno de agua de 13 días, precedido por tres días de ayuno de jugo bajar la carga tóxica.   

Hasta ahora, en cada uno de los ocho ayunos que he emprendido he vomitado debido a que el intestino está cerrado y la carga tóxica enviada al estómago debe eliminarse de algún modo; pienso que es un dolor a corto plazo para una ganancia a largo plazo; mis heridas se han cerrado y mi cuerpo ha reducidosu carga tóxica. Estoy muy agradecido de no tener niveles altos de dolor o crisis y en vez de eso una gran dosis de bienestar, espero que llegue el día en que pueda ayunar sin síntomas desagradables debido a que no haya ningún desecho que quitar.   

Tom P. de Oshawa.                                                                     Ayuné con jugo por treinta días, luego comí sopas ligeras y ensaladas por unos días para después continuar con dos semanas más de ayuno de jugo. He notado tantos cambios positivos gracias a ésto que pensé que podría escribir algo en espera de que alguien pudiera animarse.  Nota, no me considero un experto en esto, al contrario, pero ha sido divertido ver que este material del ayuno funciona.   

ES VERDAD... creo que nuestros cuerpos reaccionan más fuertemente a las cosas cuando nosotros hemos tenido que desintoxicarnos.  Por ejemplo, desde que ayuné, alguien parece haber reemplazado el suministro de chocolate del mundo por una insípida cera café; aunque debo confesarlo, cuando estaba rompiendo mi ayuno comía sopas ligeras y ensaladas y agregaba un poco de chocolate al final. Al principio me sabía exraño, incluso era dificil creer que alguna vez me había gustado; sin embargo perseveré durante los días que siguieron y eventualmente conseguí incluir una barra completa de buen tamaño. Esa noche tuve sueños extraños y al otro día desperté con un terrible dolor de cabeza; al repetir el experimento la siguiente noche se produjeron los mismos resultados.  Ahora, no voy a decir que estoy completamente curado, pero no parece probable que el chocolate sea el obstáculo que era para mí en el pasado.  También ES VERDAD lo que dice sobre las porciones, quizás mi estómago se haya encogido y sólo necesite un pequeño trabajo interior, pero ahora estoy satisfecho con mucha menos comida que antes, me detengo antes de sentirme lleno sabiendo que ya es bastante.  ES VERDAD lo que dice sobre los deseos por las comidas más saludables, Tal vez sólo se trate de un temor saludable de probar comidas dañinas, aunque ahora realmente puedo tener antojos de comida saludable; el proceso es más lento ahora y tengo mis preferencias basado en las reacciones de mi cuerpo. Y cuando talvez algunas cosas parecen tener algún rastro de nostálgico atractivo, puedo asegurar que no se compara con lo de antes.

Esto se acerca mucho a un milagro en mi opinión; ahora puedo tomar una porción pequeña de algo que contiene cafeína, y no necesito tomar más para mantener el efecto y evadir los síntomas. Cuando me tomaba un café en el pasado, siempre significaba dolor de cabeza por dos o tres días después, además de una destreza mental bastante menguada; ahora puedo encontrarme con alguien en un café, tomar un poco, y estar por muchos días sin pobrar nada de cafeína y sin ninguna reacción adversa, realmente todo esto ma ha animado.  No significa que no me sienta un poco tonto al haber probado algo y tenido una reacción negativa, las buenas noticias son que la reacción pasa, puedo hacerme una nota de ello, y continuar a un ritmo saludable.     

Elizabeth D. (Escrito por Tom Coghill)                                Elizabeth estaba sufriendo su séptima crisis de pulmonía. Esto le causó gran dolor, e hirió mucho su tejido pulmonar; cada movimiento se convirtió en una agonía. 

Al principio tuvo miedo de ayunar.  Fue necesario explicarle muchas cosas antes de convencerla; ofrecí ayunar con ella como una forma de darle mi apoyo hasta que decidió intentarlo por un par de días. Usó un equipo de enema y tomó jugo de melón con zanahoria. Al segundo día pudo pararse de la cama y caminar un poco, al tercero estaba haciendo quehaceres livianos, para el quinto día de ayuno Elizabeth había superado la pulmonía. Se sentía tan bien que decidió limpiar toda su casa, incluso las ventanas.

Luego con el paso de los días su voz empezó a cambiar, estaba dejando de sonar rasposa y chillona; antes de empezar el ayuno tenía problemas de sobrepeso, el ayuno también le ayudó a perder 15 libras. Ella también era consumidora de bencedrina (una anfetamina, una droga callejera) tomándose diariamente diez píldoras durante los últimos tres años; antes había usado las píldoras para soportar los días, ahora estaba libre de este hábito. En el día 21 de su ayuno, descubrió que los fuertes dolores menstruales que solía tener se habían reducido mucho.

Para Elizabeth este cambio era un milagro, quiso ayunar por más tiempo, le recomendé 30 días, éste es el tiempo que normalmente dura una terapia de ayuno en las clínicas europeas, continuamos ayunando con los 30 días como nuestra meta.   

En este período pude ver como una criatura frágil y enferma volvía a llenarse de vida. En el día 24 me presenté en su casa para encontrarme un camión lleno de tierra a la entrada del garaje. Ella estaba llenándo una carrretilla con pala, para luego empujarla por 300 cuesta arriba hasta su patio trasero donde estaba nivelando su jardín. Inclusó se negó a mi ofrecimiento de ayuda ya que estaba disfrutando del ejercicio. Su atractivo cuerpo de 100 libras estaba haciendo una tarea bastante difícil para un  varónsaludable. Tres camiones y tres días después, el jardín del patio trasero estaba nivelado.   

En el día 28, me dijo que sentía  una alegría indescriptible, estaba contenta y sentía su mente más clara que nunca, estaba radiante, en ese momento tomaba un gran vaso de agua mineral con limón; con su piel bronceada por el sol se veía realmente bonita. La meta de 30 días se cumplió satisfactoriamente y el ayuno fue seguido por una ligera dieta vegetariana. 

Su vida había sido afectada por serios problemas de salud, ahora el ayuno estaba demostrando sus capacidades milagrosas para sanar. El abuso de drogas junto con una dieta pobre habían debilitado su sistema de limpieza, la habilidad de su cuerpo de remover mucosidades había disminuído y la mucosidad había empezado a congestionar sus pulmones, creando un perfecto ambiente de reproducción para infecciones dañinas. Cada nueva crisis de pulmonía hería más sus tejidos haciendo que los pulmones perdieran la habilidad de deshacerse de los desechos perjudiciales y la mucosidad.   

Elizabeth se recuperó de la pulmonía en sólo cinco días, ese fué todo el tiempo que necesitó su cuerpo para remover toda la mucosidad. Después de deshacerse de esto no había forma de que el virus se mantuviera vivo y pudo curarse. A medida que continuó ayunando su cuerpo se limpió de drogas, toxinas, mucosidades y otros desechos causantes de muchos problemas físicos.

Carl W. de Oshawa.                                                                  ¡Ayunar con agua, jugo y una dieta completa de comidas naturales me dieron un nuevo impulso en la vida! La enfermedad que me hacía padecer era la hepatitis crónica; el abuso de drogas empezó a los trece, y después de años de afición seria, contraje hepatitis, una enfermedad muy dolorosa y frustrante.   

Con el paso de los años mi hígado se deterioraba cada vez más, lo que causó que mis demás órganos de filtración (riñones y bazo) tuvieran que trabajar de más, dañandolos y causándome aún más dolor; sufrí esto durante dieciseis años. Mi hígado se inflamó tanto como un balón de fútbol; el hígado es el órgano limpiador más grande y no dispone de mucho espacio para hincharse; cuando lo hace se siente un dolor irritante y constante en las costillas y el estómago. La hepatitis es imposible de olvidar.   

Mi vida era triste y sin esperanza. Era un quemado drogadicto de 270 libras entregado al consumo masivo de químicos; me tomaba de 20 a 30 tranquilizantes por día para impedir que mi mente perdiera su salud.

Mis emociones estaban fuera de control, mis nervios eran como cables eléctricos con sobre carga. Sin saber qué hacer le telefoneé a Tom, un amigo que no había visto en años; tan prono hablé con él su corazón fue conmovido.  Me explicó que tenía un problema serio que necesitaba ayuda.   

Después de unos días de dormir básicamente, desperté para comprender cuán groseramente complicada se había vuelto mi vida. Los últimos 20 años inundaron mi consciencia; había estado interpretando el papel de alguien más, alguien pendenciero, cruel, e invencible, lo único que quedaba era un alma vacía, desolada. El diluvio de lágrimas no se detuvo cuando lamenté la pérdida de mi familia, no había nadie a quien culpar, yo era una víctima de mi propio fallecimiento. Pensé que mudarme con Tom me sacaría de la fuerte depresión en la que estaba sumido, él se quedo varias noches conmigo escuchando mi triste historia. Si las penas atrapadas en mi pecho no hubieran encontrado salida, mis entrañas habrían explotado.   

Después de 20 días de ayuno de jugo los cambios eran notables. Amedida que el dolor disminuyó, empecé a sentirme vivo de nuevo; aún no estaba curado, pero debido a los resultados continué el ayuno.   

Luego de 40 días de ayuno hubo una metamórfosis de un humano enfermizo e inestable en alguien vibrante, lleno de salud y bienestar. Mi autoestima empezó a recuperarse gradualmente a medida que perdía 100 libras de sobrepeso. Este volumen de más era debido a la acumilación de líquidos, gracias a las drogas y a mi hígado inflamado, mi cuerpo no podía deshacerse de estos fluídos. Después de ayunar 40 días mi peso se había reducido a 170 libras y lo que fuera que estaba causando la hinchazón había sanado. La inflamación en el lado derecho por mi hígado desapareció completamente, mi mente estaba clara y estable, por primera vez en años podía vivir sin tranquilizantes; realmente pensé que las drogas habían hecho un daño permanente en mi cerebro,  ¡Estaba equivocado! 

Si una mariposa pudiera hablar de la experiencia de transformarse de un insecto que tiene que arrastarse en una creación multicolor, elegante y llena de gracia, estaría diciendo más o menos las palabras que sentía en mi corazón. Pude recuperar lo que las drogas me robaron. 

Este conocimiento me ha llenado con un nuevo entusiasmo por la vida, me ha librado de una terrible adicción, me trajo más cerca de Dios en el espíritu de lo que nunca antes había estado.

Debbie R. de Kindersly.                                                              Durante bastante tiempo, había estado luchando con mi sobrepeso. Intenté sin éxito perder el peso de más que había ganado con mis dos embarazos. Debido a esto y al estrés, pronto empezaron a desarrollarse otros problemas; empecé a retener agua, lo que hizo que se me inflamaran manos y pies. Seis de cada siete días sufría con terribles dolores de cabeza.   

Después de varios viajes al hospital y de una fórmula médica tras otra, finalmente le pedí ayuda al Señor, total, ya había perdido la esperanza de volver a sentirme bien. Él respondió a mi oración cuando esta maravillosa información sobre el ayuno entró a mi vida. Después de escuchar al autor y leer algunos de sus libros, pensé que no tenía nada que perder, (excepto peso, claro). Mi primer ayuno de ocho días dio como resultado una pérdida de diez libras y un sentimiento renovado de autoestima. Después unas semanas realicé un ayuno de jugo de 14 días seguido por tres días de ayuno de agua; la diferencia se hizo evidente. Los dolores de cabeza y la hinchazón desaparecieron.   

A la fecha he perdido más de 30 libras, y ahora tengo una nueva perspectiva de la vida. El ayuno no sólo me ayudó a recuperarme físicamente, mi espíritu no volverá a ser el mismo; por una vez más me he vuelto a sentir tan cerca del Señor como no lo había estado en años.   

El ayuno más reciente que completé fue de 30 días; eso es algo que pensé que nunca podría hacer. Ahora puedo decir que el ayuno siempre será parte de mi vida, gracias Tom. 

El sentimiento que obtengo de ayunar no puede reemplazarse por nada que esté en el estante de cualquier tienda, recomiendo a todos el ayuno durante unos días. Te lo aseguro, no te defraudarás.  

Translation & Web work by Paula Taborda